Ruta de 19 días por México en agosto

Uno de los grandes atractivos de México es que es un país con una riqueza cultural, gastronómica y paisajística enorme. Planificar una ruta para viajar por tu cuenta no es sencillo, ya que es imposible visitar todo lo que se quiere. En nuestro caso, tuvimos que renunciar a visitar algunas zonas que queríamos ver, como Oaxaca o Palenque, ya que no teníamos suficientes días de vacaciones. A pesar de eso, nuestra ruta incluyó México DF, la costa oaxaqueña, Chiapas y una buena gira por Yucatán. ¡Y en solo 19 días! Para hacerla hay que tener algo de espíritu aventurero y atreverse a alquilar coche en un par de zonas. Nuestra experiencia ha sido muy positiva y no hemos tenido ningún problema de seguridad. Todo lo contrario, los mexicanos y mexicanas nos trataron fantásticamente bien.

DÍA 1: VUELO BARCELONA – MÉXICO DF

Salimos de Barcelona por la mañana con American Airlines, pasando por Philadelphia. Para los más despistados, como nosotros, recordaros que todos los vuelos con escala en Estados Unidos requieren del ESTA. Después de dos largos vuelos llegamos a México DF por la noche. Lo primero que hicimos fue cambiar dinero en las casas de cambio del aeropuerto y conseguir un par de tarjetas telefónicas pre-pago en un 7 Eleven. Así tendríamos datos para mapas y aplicaciones durante nuestras vacaciones. De ahí, cogimos un Uber, la mejor opción para desplazarse por la capital.

DÍA 2: VISITA POR MÉXICO DF

Durante la primera jornada en México DF toca visitar el Casco Histórico de la ciudad. Todas las atracciones quedan cerca: la enorme plaza del Zócalo, la Catedral, el Palacio Nacional y el Templo Mayor están a tocar. Es un paseo agradable en el que se puede descubrir la larga historia del país, tanto la prehispánica como la colonial. Lo siguiente fue recorrer la Avenida Madero, repleta de comercios y restaurantes, para llegar al parque de la Alameda Central, donde se puede descansar un poco. Seguimos por el Barrio Chino hasta el Mercado San Juan, donde se puede comer y degustar platos típicos mexicanos. Por la tarde paseamos por nuestro barrio de Roma, donde aprovechamos para tomar nuestro primer mezcal y cenar.

DÍA 3: PIRÁMIDES TEOTIHUACÁN

Para visitar Teotihuacán por tu cuenta, puedes llamar a un Uber o desplazarte hasta la Estación de Autobuses del Norte. Allí salen buses cada 15 minutos hacia las pirámides. El trayecto dura cerca de una hora y tiene un coste de 52 pesos por trayecto. Una vez allí, se accede a la zona de ruinas, un enorme valle con algunas de las construcciones más espectaculares de Mesoamérica.

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La Calzada de los Muertos avanza más de 2 kilómetros de norte a sur. Los turistas la recorremos hasta llegar a las impresionantes Pirámides del Sol y la Luna. La del Sol es imponente; la tercera pirámide más grande del mundo. Subir sus 248 escalones pone a prueba las energías del visitante, pero las vistas desde la cima son increíbles. Siguiendo la Calzada de los Muertos se llega a la más pequeña pero más bonita Pirámide de la Luna, desde donde las fotografías son todavía más espectaculares.
La visita a Teotihuacán supone media jornada de visita. En nuestro caso, dedicamos la tarde a descansar y pasear por el barrio donde teníamos el hotel.

DÍA 4: MUSEO ANTROPOLOGÍA Y VUELO A HUATULCO

Uno de los imprescindibles de México DF es el Museo Nacional de Antropología. En sus salas se explica de una manera didáctica y muy interesante cómo vivían en la época prehispánica. Las más interesantes son las salas 4 sobre Teotihuacán, la 6 de Mexica o azteca y la 9 acerca de los mayas. Tanto las reproducciones como las obras de arte demuestran la riqueza cultural e histórica del país. En un par de horas se pueden recorrer estas tres salas y tener una visión mucho más precisa de esas sociedades indígenas.
Nuestro viaje continuó con un vuelo hacia Huatulco, en la costa del Pacífico del estado de Oaxaca. Se trata de un vuelo de hora y media para llegar a una zona playera espectacular. Cuando se llega al aeropuerto se pueden coger buses para llegar al destino escogido. Nosotros cogimos un taxi saliendo del aeropuerto, ya que los que están dentro son mucho más caros. Nuestro destino final era Zipolite, un pequeño pueblo costero con encanto, especialmente por su ambiente surfero y liberal. Nos alojamos en el espectacular Hotel Noga, situado en el extremo norte de la playa.

DÍAS 5 a 7: ZIPOLITE

Después de un año duro de trabajo, nos merecíamos unos días de relax y playa. Zipolite ofrece esto y mucho más. Dedicamos los tres días a descansar, comer bien, dormir y disfrutar de la naturaleza salvaje de la costa de Oaxaca. Para los amantes del surf, este es un destino espectacular, aunque hay que tener mucha precaución con las corrientes del Pacífico.

zipolite

Nosotros hicimos una escapada recomendable a Mazunte, a pocos kilómetros de Zipolite. Muy cerca está La Ventanilla, donde contratamos una visita a la laguna de cocodrilos con la cooperativa Servicios Ecoturísticos La Ventanilla. Su trabajo consiste en proteger a estos reptiles en peligro de extinción, así como readaptar a animales salvajes maltratados o domesticados de manera ilegal. Una experiencia muy interesante.

DÍA 8: CAMINO A CHIAPAS

Desplazarse desde la costa de Oaxaca al resto del país no es sencillo ya que las infraestructuras no están muy preparadas. Nuestra ruta seguía en dirección a Chiapas. Había pocas opciones: ir hasta Oaxaca y coger una avioneta hacia Tuxla Gutiérrez o alquilar un coche en el aeropuerto de Huatulco y hacer un camino de unas 6 horas hasta el estado vecino de Chiapas. Ésta fue nuestra opción, ya que nos permitía poder desplazarnos por nuestra cuenta durante unos días. Alquilamos el coche con Europcar a través de la web Expedia. El coste final del alquiler subió por acabar dejando el vehículo en otro punto, pero haciendo cálculos era la opción más económica y rápida que teníamos. Además, si se conduce de día, viajar en coche es una opción segura por esta región de México. La mayoría de las carreteras de la zona están en muy buen estado.
Hicimos noche en la capital del estado de Chiapas: Tuxla Gutiérrez. Al ser una ciudad con poco encanto, dedicamos las últimas horas de la tarde a ir de compras en un centro comercial y cenar.

DÍA 9: CAÑÓN DEL SUMIDERO

Muy cerca de Tuxla se encuentra el espectacular Cañón del Sumidero. Se trata de un embalse de 25 kilómetros de largo con enormes acantilados repletos de vegetación a su alrededor. La mejor opción para verlo es viajar hasta Chiapa del Corzo, un hermoso pueblecito colonial, y desde allí contratar un tour en lancha. El que cogimos nosotros tenía un precio de 230 pesos y una duración de dos horas y media. Pudimos ver monos, cocodrilos y un montón de garzas y pelícanos rodeados de una naturaleza realmente espectacular, con paredes verticales que llegaban a los 800 metros.

sumideroDespués de comer en Chiapa del Corzo, continuamos recorrido hasta llegar al precioso San Cristóbal de las Casas, donde hicimos dos noches. Esta ciudad queda rodeada de montañas y está en una de las zonas con más presencia indígena de todo México. Pasear por su centro histórico, a pesar de haber muchos turistas, es todo un placer. Personalmente, el tipo de construcciones me recordó mucho a Andalucía, concretamente a Jerez. El ambiente es relajado y hay muchísima oferta gastronómica y comercial. La primera tarde la dedicamos a pasear por el centro y descubrir restaurantes y bares. Es muy recomendable tomarse unos vinos en La Viña de Bacco, donde todas las consumiciones vienen acompañadas de una tapa.

DÍA 10: CASCADAS EL CHIFLÓN

Si se cuenta con vehículo propio, se pueden realizar escapadas muy interesantes desde San Cristóbal de las Casas. La ciudad también cuenta con agencias turísticas que hacen estas visitas, pero suponen todo un día de viaje. Nuestra opción fue ir a las Cascadas de El Chiflón, a dos horas y media de distancia. El trayecto es muy interesante, porque permite conocer pueblecitos auténticos de Chiapas.

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Estas cascadas son un lugar de ocio para los locales y un descubrimiento asombroso para los turistas. Además de ser realmente impresionantes, el parque tiene muchas piscinas naturales de color turquesa en las que el visitante puede bañarse. El Chiflón está muy bien organizado y cuenta con vestuarios y restaurantes.
De vuelta a San Cristóbal de las Casas, dedicamos la tarde a seguir nuestra visita por el centro de esta ciudad histórica, base regional española durante el siglo XVI.

DÍA 11: VIAJE A CANCÚN

Dedicamos la mañana a visitar el interesante mercado municipal de San Cristóbal de las Casas, donde los hombres y mujeres de los pueblos cercanos llevan sus frutas, vegetales, animales y artesanías para vender. Allí pudimos escuchar por primera vez lenguas indígenas que todavía se hablan en el interior de México.
Después del paseo, hicimos el trayecto de 50 minutos en coche hacia el aeropuerto de Tuxla Gutiérrez, desde donde volamos a Cancún, nuestra siguiente parada. Allí alquilamos un coche para el resto del viaje y disponer de medio de transporte por la península del Yucatán. Como información interesante, comentar que las compañías de alquiler no cuentan con franquicias como en España, por lo que es obligatorio contratar seguros adicionales al precio pactado en la web.
Por nuestra hora de llegada a Cancún, decidimos hacer noche en Playa del Carmen.

DÍA 12: LAGUNA BACALAR

El sargazo se ha convertido en un problema de primera magnitud en todo el Caribe mexicano. Estas algas enormes impiden el baño en más de 150 kilómetros de costa y está destruyendo parte de la vida marina en la costa de la Riviera Maya, además de romper su imagen de playas idílicas. Pero esta región tiene muchas alternativas, como los cenotes (en este primer día en Yucatán fuimos al poco conocido Casa Cenote) y la imperdible Laguna Bacalar.

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Situada a 2 horas en coche al sur de Tulum, es toda una sorpresa encontrar un pueblecito poco turístico alrededor de un espectacular lago de aguas cristalinas de más de 60 kilómetros de largo. Bacalar tiene varios puntos de baño, llamados ‘balnearios públicos’. Sorprende el color turquesa de sus aguas y la paz del lugar, perfecto para pasar un par de días de descanso.

DÍA 13: RÁPIDOS DE BACALAR

Gracias a los consejos del personal de nuestro hotel descubrimos los Rápidos de Bacalar, una joya natural situada a 10 minutos del pueblo. Es una especie de club de campo en el que las familias locales y los turistas pueden bañarse en las aguas que pasan entre dos lagunas de aguas increíblemente transparentes. La pureza del agua se debe al entorno natural y a los estromatolitos, unas estructuras minerales vivas que van creciendo a partir de un complejo y largo proceso químico.

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Después de pasar toda la mañana en remojo y comer en el restaurante de los Rápidos, volvimos a Bacalar. Allí contratamos uno de los tours de la cooperativa de pescadores para que nos mostraran los cenotes que conforman la Laguna de Bacalar. La ruta finaliza con un baño en el Canal de los Piratas, un lugar perfecto donde ver la puesta de sol y tomar un baño natural de barro.
Como recomendación para comer o tomar algo en Bacalar, el visitante no puede perderse el restaurante La Playita, con vistas privilegiadas al lago y comidas y cócteles muy apetecibles.

DÍA 14: CAMINO MAYA

De buena mañana toca coger el coche y empezar la ruta hacia el norte, camino a Valladolid. Para no hacer tan largo el viaje hacia una de las ciudades más bonitas del Yucatán, decidimos hacer una parada estratégica en el pequeño pero precioso Cenote Carwash. Con pocos turistas y un entorno vegetal perfecto, es una buena opción para refugiarse del calor caribeño cerca de Tulum. Al llegar a Valladolid, paseamos por el centro de la ciudad. Sus casas de colores pastel nos recuerdan a algunas poblaciones del sur de España. En nuestro caso, no nos alojamos aquí, sino en Pisté, a tan solo un par de kilómetros de Chichen Itzá.

DÍA 15: RUTA DE CENOTES

Bañarse en un cenote es una experiencia 100% recomendable. Cerca de Valladolid hay un montón de ellos; en esta jornada, nosotros fuimos a cuatro. El más espectacular de todos es el Cenote Suytan. Situado en una enorme cueva, un agujero en la parte superior hace que en las horas centrales del día entre un gran rayo de luz que ilumina una plataforma enmedio del agua. Si se evitan los autocares de turistas, las imágenes conseguidas son realmente espectaculares.

cenote

La segunda visita fue al Cenote Zací, situado en el centro de Valladolid. Sorprende por la espectacularidad de sus dimensiones, estar semi-abierto y contar con una plataforma de salto de más de 7 metros de altura. Acabamos el día yendo a los frescos cenotes X’Kekén y Samulá, situados el uno al lado del otro.

DÍA 16: CHICHEN ITZÁ

La visita a una de las siete maravillas del mundo es obligada si se viaja al Yucatán. Nuestra recomendación es ir como muy tarde a las 9h de la mañana (abren a las 8h). El número de turistas se dispara a partir de las 10h y el calor es más soportable. Sinceramente, lo más interesante de las ruinas mayas de Chichen Itzá se puede ver en un par de horas. El Castillo es la edificación más conocida y es realmente impresionante de ver, especialmente si te imaginas los terribles rituales que se habían realizado en época maya. También hay que visitar La Plataforma de Venus, el campo de Juego de Pelota (que acababa con la decapitación del capitán del equipo ganador), el grupo de las 1.000 columnas y el Osario.

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Después del calor de Chichen Itzá, lo que más apetece es un chapuzón en el cenote Ik-Kil, a un par de minutos en coche de las ruinas mayas. Es seguramente uno de los cenotes más populares y concurridos de la zona, pero realmente vale la pena pasarse un rato por allí.
En nuestro caso, continuamos ruta hacia la costa, para ir hasta la isla de Cozumel. Una de las mejores opciones para evitar el sargazo es visitar las costas occidentales de las islas de la zona, como Isla Mujeres, Isla Blanca o la misma Cozumel. Allí hicimos noche en un hotel del centro de la ciudad.

DÍA 17: COZUMEL

Queríamos poder bañarnos en aguas cristalinas. Las que todos tenemos en la cabeza del Mar Caribe. En Cozumel pudimos hacerlo, aunque no cuente con muchas playas en su costa occidental. Una de las alternativas está a unos 10 minutos en coche hacia el norte de la ciudad, donde se encuentra el resort Playa Azul. Allí los visitantes pueden bañarse en una pequeña playa a cambio de tomarse algo en el bar del hotel. Se puede hacer snorkel y ver algunos peces tropicales a tan solo unos metros de la arena.

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A la hora de comer, nos volvimos hacia Playa del Carmen para afrontar nuestros últimos días de viaje. Lo haríamos en el espectacular hotel TRS Yucatán.

DÍAS 18-20: RESORT EN PLAYA DEL CARMEN

Nunca nos había llamado la atención ir a un resort del Caribe con “la pulserita”. Pero después de la larga ruta con mochilas, decidimos acabar el viaje descansando en este hotelazo solo para adultos. Fue la mejor decisión que pudimos tomar. Pasamos tres fantásticos días disfrutando de unos servicios de lujo, restaurantes de categoría, sesiones de spa y cócteles a todas horas. Un paréntesis para relajarnos y dejarnos cuidar.

DÍA 20: VUELO A BARCELONA

Y hasta aquí nuestro viaje a México. Un país maravilloso que nos ha dejado con ganas de más. ¡Volveremos!

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